EN LO POLÍTICO Y EN LO PRIVADO
Abril 7, 2006 at 5:28 pm | In articulos | 3 CommentsEN LO POLÍTICO Y EN LO PRIVADO
Patricia Karina Vergara Sánchez
Afuera:
-¿Izquierda?¿Sindicatos?¿Huelgas? ¿Derechos? Esas son cosas que nada
mas enemistan con el patrón. Lo que un hombre tiene que hacer es
tener bien a su familia, darle que vestir, un techo. No sé por qué
tienes que perder el tiempo con esos revoltosos, o qué, ¿Ellos van a
dar de comer a tu familia?-
(No es que el argumento fuese contundente, pero se lo habían repetido
tantas gentes y tantas veces, hasta su mujer que decía comprenderlo,
que Joaquin dejó el movimiento)
-¿A un círculo de estudios? No mija, primero lave los platos y luego
ya vemos.
- Es buen estudiante nada mas que ahorita anda quesque con "los
zapatistas" queriendo cambiar el mundo, pero en cuanto me embarace
nos casamos, me tiene que cumplir y hecharle ganas al trabajo. Así se
baja de la nube.
- Tan buena oradora que es y se quedó callada en la asamblea,
porque estaba el novio y le daba pena contradecirlo-
- ¿Otra vez repartiendo volantes para una marcha? ¡Ya dedícate
a hacer algo productivo!¡Cásate y ten hijos!
Dentro:
-Si las compañeras son bien comprometidas, ellas consiguieron el
local, trajeron las sillas, pintaron las mantas y ahorita andan
haciendo el café para todos ¿El discurso? No. Ese tiene que darlo un
hombre, de voz y carácter para que impacte. Por eso se lo dejo a
Juan, ese es mi mero gallo-
Ejemplos sobran. El trabajo de izquierda en cualquiera de sus
trincheras sigue enfrentando un enemigo brutal, entorpecedor y por
desgracia no siempre visible. Aquel que condena a hombres y mujeres a
hacer lo que se espera de ellos, justamente por ser hombres o
mujeres: El proveedor, el guía, el que sostiene económicamente, el
violento, el fuerte, el que impone. O bien, la considerada, la que
pospone para algún día sus demandas, la que permite ponerse en
segundo plano, la que concilia. En caso de romper con el rol impuesto
la sanción social es inaplazable. Puede ir del mero estigma –
mandilón, agachado, flojo, maricón, machorra, histérica, mandona… a
situaciones más complejas como el abandono de la familia, perdida de
vivienda y sustento e incluso la violencia física, pasando porque
muchas de estas situaciones tienen que ver con el rompimiento de
células y grupos de trabajo. Sin embargo, son situaciones cotidianas
que ocurren tanto dentro como fuera de las organizaciones de
izquierda, lesionando a unos y a otras y por ende al trabajo político
en general.
Por ello, cuestionar el papel de hombres y mujeres; el rol asignado y
las tareas asumidas por compañeros y compañeras; visibilizar las
condiciones de inequidad e injusticia y denunciar la continuidad de
formulas patriarcales no es meramente un asunto de "corrección
política" que se exige hoy a la izquierda. Tampoco es, como hay
quienes lo intentan asumir, una dadiva que sólo interesa al sector
femenino. En tal caso, hasta el panismo tiene su comisión de "asuntos
de la mujer". Por el contrario, se trata de un asunto que incide en
la participación política de todos y todas con prácticas efectivas
que respondan a la realidad cotidiana, que ciertamente no es vivida
de la misma forma, por ejemplo, por el obrero que por la obrera. Más
todavía, se trata de un asunto de urgente revisión ideológica,
política, social y revolucionaria pues atañe, en una primera
dimensión, por supuesto, a la practicidad, al mayor rendimiento y al
desarrollo completo de trabajos políticos pero, también, en un
segundo plano, el cuestionar, debatir y buscar estrategias para
terminar con la inequidad e imposición de roles a hombres y a mujeres
tanto en la vida militante como en lo privado es comenzar a dar la
batalla conjunta en un frente que hasta hoy ha sido estratégica y
redituablemente utilizado por los sistemas de dominación como forma
de sujeción política, sicológica y material:
La opresión por género. Someterlo a aquel con las ataduras psico-
sociales de la construcción hombre y a aquella con las ataduras que
implica la construcción mujer.
Un ejemplo rápido: tanto iglesia como facciones políticas de derecha
y conservadoras, constantemente entorpecen la búsqueda de equidad y
de desarrollo pleno de las mujeres en todos los campos. Desde la
amenaza con el infierno, pasando por leyes que impiden la decisión
sobre el cuerpo propio, hasta hoy, políticas públicas y económicas
que resultan en la creciente feminización de la pobreza. Ello no es
casual, obedece a la necesidad de sujetar a la mujer como elemento
sobre el cual se sostiene hoy la forma de producción salvaje. Siendo
así el sector de la producción que no recibe salario ni prestación
alguna por su jornada laboral de más de 16 horas diarias durante los
siete días de la semana. Jornadas que se duplican si además sale a la
calle en busca de trabajo remunerado. ¿Qué ocurriría con la forma
social de producción si el cuidado de los niños, ropa, limpieza
doméstica y preparación de alimentos tuviesen que ser remunerados y
en su justo valor? ¿Quién absorbería el costo?¿El trabajador, la
empresa? Reconocer el valor económico de la labor doméstica, por
desgracia hoy todavía realizada por mujeres, cimbraría la forma de
producción y pondría en jaque al capitalismo.
Otro ejemplo es , cuando en la misma lógica, se convierte al varón en
instrumento de producción, reproducción, proveedor y se le condena a
ese simple papel. Un adulto, que en consenso con su pareja decida
quedarse en casa a cuidar de los hijos, estudiar, ocuparse de lo
doméstico, escribir un libro no comercial o simplemente a pensar, es
denostado, hostilizado, y cuando desee reinsertarse al mercado
laboral ya estará señalado. Aquel que no obedece las sagradas leyes
de la producción es tratado como un enemigo social harto peligroso. Y
que decir de la obligatoriedad a la violencia, del robo social de la
ternura a lo masculino.
Así pues, sujetos y sujetas de esta opresión nos encontramos
enfrentados emocional, psíquica y materialmente con el otro, con la
otra. Convertidos y convertidas en la cadena para aquella o aquel con
quien compartimos la cama, atándole al rol que debe cumplir. De esta
forma se impide la alianza política entre géneros, la misma dirección
y objetivo. Qué carcelera más efectiva que la construcción social
como hombres o mujeres y los roles establecidos que nos han sido
impuestos.
Existen hombres y mujeres que en la actualidad disienten de los
papeles asignados, que cuestionan, transforman. Sin embargo, cabe
plantear la búsqueda de una dirección política para dicha
transformación. ¿Hacia dónde va?
El planteamiento hoy es que no es posible hacer la lucha contra la
opresión económica aislada de la lucha contra la opresión racial o la
cultural o la religiosa. De la misma manera tampoco son posibles
estas batallas sin hacerlas, también, contra la opresión por género.
En este espacio concreto, qué pasa con la izquierda. No hay tiempo
que perder, no puede seguir dejándose esta reflexión para un luego
que se convierte en nunca. ¿Le entramos a la discusión?
………………….
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f afsjbññ yo soy xxxxxxx no puedo decir mi nombre asi q chao
comentario por edgar — Febrero 15, 2007 #
f afsjbññ yo soy xxxxxxx no puedo decir mi nombre asi q chao
comentario por edgar — Febrero 15, 2007 #
f afsjbññ yo soy xxxxxxx no puedo decir mi nombre asi q chao
comentario por edgar — Febrero 15, 2007 #