Propuesta de Manifiesto (a discusión)
Abril 7, 2006 at 5:18 pm | In Discusion | 1 CommentAutor: Karina Vergara
Queridas compañeras, este documento es resultado de una trasnochada.
Traté de conjuntar el manifiesto presentado por Ofelia, lo discutido
el domingo y lo discutido ayer. Está llena de horrores ortográficos y
tal vez una que otra incongruencia, de tal modo que me atengo a su
comprensión, y espero saber qué opinan de esta propuesta que, por
supuesto admite todo tipo de comentarios y correcciones.
A La comandancia del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional:
A los y las adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona:
A la Población en General:
Mujeres de diferentes formas de hacer, de pensar, pero todas de abajo
y activas en la izquierda, nos hemos reunido con la intención de
crear un sector de mujeres adherentes a la SDSL, cuyo objetivo es
hablar, con nuestra propia voz de nuestras vivencias, de nuestra
realidad, de nuestras necesidades específicas, de la forma en que
venimos dando nuestras luchas y de cómo concebimos un Programa
Nacional de Lucha y una Nueva Constituyente que establezcan, como uno
de los ejes primordiales, la búsqueda del fin a la opresión a la
mujer y que este principio ineludible llegue hasta las bases de todas
las organizaciones de izquierda, hermanando así, de una vez y
definitivamente en todos los sectores la lucha contra esta forma de
opresión. Así como nosotras nos hermanamos y trabajamos contra
cualquier otra.
Lo que no y Lo que sí.
Es necesario comenzar por denunciar que en el orden mundial hoy
dominante, el mencionar a la categoría política mujeres, significa
nombrar a un sector de la población cuya característica común es -al
haber nacido con vulva- el estar sujetas a modelos impuestos desde el
poder patriarcal que nos obligan al servicio y a la sujeción. NO
HAGAS, NO DIGAS, NO VAYAS, NO PIENSES. Nos vuelven ajenas a nosotras
mismas con tal de que sirvamos al sistema ideológico, cultural y
económico hoy existentes. Esta enajenación ocurre cotidiana y
sistemáticamente y desde ángulos diversos: Desde la sutileza en que
visten por ejemplo, de rosa, encajes y listones la maternidad, como
una obligatoriedad social, hasta aquellos modelos irreales y
designados por la visión del otro en donde somos las musas, las
abnegadas, las caritativas, las putas, la modelo anoréxica del
comercial, o las santas. Cualquier caricatura, menos sencillamente
humanas. El estímulo a la competencia y falta de solidaridad entre
nosotras desde pequeñas, desde concursar por quién es estéticamente
más aceptable, quién la más lista, quién la más atenta, quién la
más… impidiendo la unión entre nosotras, desarticulándonos desde el
principio como aliadas políticas. Aquellas que buscan romper estos
modelos establecidos padecen desde la sanción social, el escarnio
público, a formas de coerción devastadoras: Violencia física,
sicológica y de Estado.
Si a la opresión patriarcal ya expuesta, sumamos la opresión impuesta
desde el capitalismo. Sistema de producción al cual somos hoy las
mujeres indispensables por ser no sólo la mano de obra más barata, y
con menor acceso real a reivindicaciones y prestaciones laborales.
También por sostener la economía toda con el trabajo doméstico no
asalariado y con la reproducción en nuestros hogares de los mismos
valores y formas de vida impuestos por este sistema. Además, de ser
parte indispensable en el ejercicio de continuidad de la
mercantilización como consumidoras, pero también como producto de
consumo, desde exponer nuestros cuerpos y sexualidades como imágenes
adquiribles en los puestos de revistas, como elemento decorativo o de
atracción para la venta de otros productos hasta el negociar con
nuestra tortura y muerte en los medios electrónicos, transmitida en
video e internet. Otro gran negocio resultado del capitalismo
salvaje, en donde las mujeres somos un producto de diversión,
asesinato, consumo y desechable.
La suma de la opresión desde el patriarcado y la opresión desde el
capitalismo ha dado por resultado que las mujeres seamos el sector de
la población con mayor índice de analfabetismo, muerte por causas
prevenibles y con el menor acceso a los servicios de salud; educación
básica y profesional, justicia, trabajo remunerado, defensa contra
las distintas formas de violencia, vivienda digna, libre elección
sobre el cuerpo, alimentación suficiente, libertad de expresión y de
denuncia. Factores todos que nos llevan a una realidad inocultable:
Hoy en México, y en el mundo, la pobreza es femenina.
Planteamos, entonces que nuestra lucha particular y frontal es contra
estos primos hermanos que cobijan a los poderosos en lo ideológico y
en lo económico. Decimos, fuerte y claro:
No al patriarcado. No al Capitalismo.
Si a este panorama descrito, añadimos que la mayoría de nosotras
somos morenas, mestizas o indígenas en un país profundamente racista,
sometido al modelo del imperio anglosajón. Si planteamos que no
todas somos heterosexuales, en un país de norma heterosexista; que
algunas hablamos dialectos, que no todas entendemos de la misma forma
la espiritualidad, ni la concepción religiosa, que nos atraen
diferentes formas de manifestación cultural, que no todas concebimos
de la misma forma el hacer político y que además de ser, adultas
niñas o ancianas, somos obreras, campesinas, estudiantas, maestras,
comerciantas, disidentas sexuales, indígenas, sexoservidoras,
desempleadas y más y que en todas las luchas y en todos los frentes
estamos las mujeres. Entonces, también decimos:
Sí a la lucha contra todas las formas de opresión.
Dos mitos
I. Denunciamos hoy en forma pública la falsedad de aquel discurso que
plantea que las mujeres hemos alcanzado nuestra liberación. Por el
contrario las necesidades del capitalismo salvaje de mano de obra han
sofisticado nuestra sujeción, sustentándose en el doble discurso
patriarcal y moraloide:
- Mismo trabajo que el hombre por menos salario.
- Trabajo doméstico no asalariado
- Facilidades y estímulos en educación que especializa en
labores de servicio a fin de convertirnos en secretarias, enfermeras,
maestras, asistentes, edecanes. Trabajos dignos pero de origen
injusto cuando hay escasos hombres llevándolos a cabo, cuando se ven
en el ideario público como labores subordinadas, sin reconocimiento a
su valor real y cuando las mujeres no tenemos igual acceso a otras
opciones. Ingenierías, o ciencias- Por ejemplo -por razones económico-
sociales culturales y de prejuicio, incluso dentro de las mismas
instituciones educativas
– Doble, triple o mayor jornada
- Negación del derecho a elegir sobre nuestros cuerpos. Desde
el tráfico sexual, negación del aborto libre y gratuito, pasando por
la imposición a la decisión sobre el número de hijos que se desea
tener, ignorancia del derecho al placer hasta la heterosexualidad
obligatoria
- Violencia sobre nuestra salud y servicios de salud
insuficientes.
- Sin libertad sexual, pero si con mercantilización de la
sexualidad.
- Desinformación
- Aturdimiento cultural
- Y otras.
Reconocemos que si bien han ocurrido logros para las mujeres, en
áreas diversas de lo público y de lo privado, estos no han sido
gratuitos, si no que han costado las luchas y las vidas de muchas
compañeras y que todavía no es suficiente. Pues tres o cuatro mujeres
en puestos de poder, cuotas políticas partidarias o discursos "sobre
el género" son los paliativos que se dan a las luchas ya mencionadas,
disfrazando servicios asistenciales como logros políticos o políticas
públicas. Pero ello no implica que las mujeres estemos en el poder, o
que estemos siendo atendidas en nuestras demandas. Menos aún para las
que vivimos en los sectores más desprotegidos económicamente. El
camino todavía es largo y no hay que dejarse vendar los ojos.
II. Así como el capitalismo ha gastado cantidades incontables de
propaganda y recursos denostando constantemente las propuestas
revolucionarias socialistas, troskistas, anarcas, comunistas, por
mencionar algunas. Buscando infundir temor y rechazo en la población,
fomentando la ignorancia, creando franca oposición, e infiltrando
detractores en las filas a fin de entorpecer los avances de estas
propuestas. Así se ha buscado desinformar sobre el término feminista.
Pues le resulta sumamente peligrosa la unión entre los sectores que
son, al mismo tiempo los pilares del estado de las cosas. Así, pues,
El feminismo no es aquel mito impuesto desde el temor patriarcal a
una reflexión que lo amenaza, en donde se difunde falsamente que se
trata del odio hacia los hombres o del sueño de dominio de las
mujeres. Feminismo: es un cuestionamiento filosófico y político al
orden existente en el mundo, cuestionamiento que atañe tanto a unas
como a otros y que es tarea de todes.
Así pues, hablar de feminismo, de búsqueda de equidad, de
reivindicaciones para las mujeres, de reflexión desde los hombres es
hacer un planteamiento revolucionario que no amenaza a la izquierda,
por el contrario, que hace mella en el ejercicio de los poderosos y
por eso tiemblan. Un sistema de producción, económico, político
distinto no haría diferencia para nosotras si nos siguiese dejando
bajo el tapete y nuestras reivindicaciones para luego. No haría
diferencia si a los hombres, como categoría política les sigue
compulsando a la violencia, a la dureza, si les sigue robando la
ternura.
Retomemos esta herramienta o arma, según la quieran ver, para la
lucha antipatriarcal, que es una lucha de todos y todas.
Hacia el Plan Nacional de Lucha
Es, desde esta mirada conciente de nuestra clase y de nuestro género
y en rebeldía con la realidad que aqueja a todes, que establecemos:
I La necesidad de crear estrategias de combate a las carencias
básicas de la población: Educación, vivienda, salud integral, comida,
vestido, trabajo, justicia, dignidad. Todo ello a partir del fin a la
injusta distribución de la riqueza y del fin a la sobre explotación
de los recursos de la naturaleza.
Estrategias con perspectiva feminista, con planteamiento de acciones
afirmativas a fin de permitir el acceso a todos y a todas a la
satisfacción de tales necesidades, combatiendo así, y buscando
erradicar definitivamente la inequidad entre los géneros.
II. También, encontramos la necesidad de crear espacios de reflexión
para hombres y de espacios de reflexión para mujeres en donde, de
forma autónoma y horizontal se trabaje en la deconstrucción y
construcción de opciones distintas a lo que hoy entendemos por
género. Invitando de forma respetuosa y amorosa a los compañeros de
lucha a realizar una revisión exhaustiva de lo que hoy se entiende
por masculinidad, noción impuesta como forma de sujeción, igualmente
desde el capitalismo y desde el patriarcado, a fin de desmitificarla
y ya desnuda de su presunta condición de privilegio; establecer la
forma en que enajena a los hombres obligándoles a la rudeza, al papel
del proveedor-agresor y de cómo les impide construirse en lo político
y en lo privado como seres libres.
III. Invitamos a las mujeres todas:
A) A combatir la opresión, en todas sus formas.
B) A cuestionar el orden ya establecido en general y en sus sectores
de acción política, laborales, privado, comunidades y de la vida
cotidiana; en lo particular. Preguntándose si existe una perspectiva
garante de equidad y de no ser así, buscarla, exigirla, incidir.
C) A la formación política anticapitalista y feminista, como armas
indispensables para esta lucha.
IV Establecemos como primer paso en la construcción de nuestra
propuesta, a fin de vincularla con el resto de las demandas de otros
sectores a establecer en un Programa Nacional de Lucha clasista y
feminista, llevar a cabo El Encuentro Nacional de Mujeres en donde :
A) Se retomará un diagnóstico más amplio y profundo de la
situación del sector.
B) A partir de la discusión, se plantearán las necesidades
específicas, según los ejes temáticos básicos:
Educación, vivienda, salud sexual, psíquica e integral, comida,
vestido, trabajo, justicia, feminismo, globalización y
neoliberalismo, maternidad, violencia y otras.
C) Se propondrá un Programa Específico Nacional de Lucha y de
Organización de las Mujeres.
D) Se construirá un Plan de Acción.
V. Nos congratulamos por la oportunidad histórica que representa la
convocatoria desde la SDSL y el sueño combativo de retomar las
conciencias colectivas, hermanar las luchas en forma solidaria y de
aprendizaje, reconocernos todos y todas, de construir.
Gracias a todas y a todos les adherentes a la Sexta.
Gracias por estar.
La otra campaña: Va!
Atte.
Las mujeres,
abajo y a la izquierda,
con todo el corazón.
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comentario por Pegng — Marzo 20, 2008 #